Es cierto. Hace tanto que no escribo ni para mi ni para ti. Mi último verso se escondió junto con la razón que espero pronto regrese. Siempre hay algo que decir, pero entre el estudio, los proyectos, y la política, la verdad que queda poco tiempo para volver a los antiguos vicios. Inclusive hay que dejar algunos.
Todo va bien. Como siempre, estoy esperando el final y no el comienzo, pero por lo menos me lo hicieron ver hace ya unos meses. Mis objetivos no han cambiado, tal vez ahora son algo más a largo plazo pero aun sigo en busca del medio adecuado y, más importante, los motivos por cuales los tengo. Las cosas siguen importando pero dejan de hacerlo al final del día, cuando sólo quieres que el siguiente también acabe.
Nuevamente, aquí digo todo y nada la vez (con errores y sin sentidos), esperando que alguien no entienda lo que escribo. Esa confusión es parte del día a día que todos vivimos, jugando en el límite entre lo correcto y lo que nos hace felices. Habrá que llevarlo al infinito para ver si converge.
Como dijo alguien: cuando creí tener todas las respuestas, me cambiaron las preguntas. Nadie me dijo que me iban a cambiar tantas.
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